Los primeros vibradores de la historia

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Fue inventado para aliviar a los médicos de la larga y laboriosa tarea que se efectuaba desde tiempos de la antigüedad: masajes destinados a aliviar la susodicha “Histeria”, que se manifestaba por dolores en la parte baja del estómago, una cierta lubricación inexplicable de la vagina, y que venía acompañada de nerviosismo, insomnio y de “sofocos” de la matriz. En otras palabras… ligera inflamación del clítoris.

¿Y si se tratase de una excitación femenina en su más simple expresión, desgraciadamente incomprendida?

La expresión de la sexualidad femenina, ha sido considerada desde siempre como una enfermedad, porque siempre ha habido la creencia de que las mujeres no debían tener orgasmos más que con la penetración.

Hoy en día sabemos que sólo el 30 % de las mujeres pueden llegar a un orgasmo vaginal… ¡A pesar de lo que piensen los hombres!

Los médicos que masajeaban de esta manera a las mujeres (desde la Antigüedad, como se recogen en obras que datan del siglo I después de Cristo: “Humectamos sus partes con un aceite suave, y aplicándolo durante un cierto tiempo”), no cometían por ello un acto “indecente”, en un contexto dónde estaban tratando una enfermedad y dónde la sexualidad no se entendía más que en términos de penetración.

Hipócrates no andaba tan desencaminado cuando recomendaba el matrimonio como remedio. A pesar de ello había también mujeres casadas que estaban aquejadas de esta histeria (que viene del término griego hyaterá, y que significa matriz) Esta Histeria, no era pues la expresión de la insatisfacción sexual de las mujeres.

Hasta finales del siglo XII, esta “enfermedad” era considerada como “la más extendida de todas” (según un manuscrito del siglo XVII) y se llegó a temer una pandemia (en el siglo XIX)

Finalmente , y para liberar a los médicos , que podían llegar a pasar una hora “tratando” a sus pacientes (a veces delegaban esta tarea a una enfermera) aparecen primeros vibradores . El primer modelo, se remonta a 1867: se trata de una mesa que disponía de una bala vibrante en el centro, y sobre la cual las mujeres se tumbaban. Todo estaba conectado a un motor alimentado con carbón.

Otros modelos estaban dotados de cadenas amarradas al techo, u otros se ponían en marcha con ayuda de pedales

La electrificación de los aparatos domésticos, a principios del siglo XX, permitió reducir el tamaño del objeto, y sobretodo, convertirlo en portátil. Así, los médicos pudieron abandonar esta práctica en sus consultas. El Vibrador se empezó a vender incluso por correspondencia como “pequeño aparato electrodoméstico de uso personal”.

En la publicidad de la época, aunque sutilmente, se revelaba su uso real.

Un anuncio publicitario de la revista “Women’s Home Companion” en 1910, promete a cada mujer “la quintaesencia de la eterna juventud”, Otra anunciaba “ Gracias a él, sentirá en su interior las palpitaciones de todos los placeres de la juventud”

Solo será en los años 50 donde se reconozca su uso para fines explícitamente sexuales… en los años 50? En el 2000, la Food and Drug Administration aprobó un modelo (Eros Clitorical Therapy Device) destinado a un uso médico: Aliviar las disfunciones sexuales de las mujeres”…

¡Menos mal que hemos cambiado!

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